Los cambios ocurridos en las últimas décadas a partir del avance de las nuevas tecnologías, no se dieron de manera homogénea en todos los países de América Latina, donde se puede vislumbrar que existe una brecha tecnológica en relación con la incorporación y el uso de estas herramientas.
Ante esta realidad, debemos tener presente que las nuevas tecnologías no son simples recursos para ser incorporados en las prácticas de enseñanza. Se trata de herramientas que se pueden incorporar en distintas propuestas y para diferentes actividades, que determinarán las interacciones en el espacio áulico, considerado como un espacio comunicativo con reglas específicas en el que el docente interactúa con el alumno en torno a un conocimiento. De esta manera, el proceso de enseñanza supone la puesta en acción de distintas habilidades y competencias que permiten la resolución exitosa de situaciones que van surgiendo en el aula.
Las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en determinadas situaciones permiten el desarrollo de propuestas educativas innovadoras y la exploración de nuevas estrategias pedagógicas que en muchos casos propician el aprendizaje exitoso de los alumnos.
Por tal motivo la escuela debe replantearse su propia razón de ser, sus objetivos y servicios, los sistemas de organización los métodos e instrumentos de trabajo, y las competencias que necesita su personal. Las TIC facilitan la realización de diversos trabajos educativos, pero el efectivo planteo de su incorporación "requiere de cierta información para realizarlo, un determinado proceso de datos y a menudo también la comunicación con otras personas", ya que el desarrollo tecnológico actual nos sitúa en un nuevo paradigma de enseñanza que da lugar a nuevas metodologías y nuevos roles docentes. De esta manera surge la necesidad de integrar en la planificación de los docentes las herramientas que nos brindan las TIC,como contenido transversal en las prácticas educativas.
(Sábado 18 de septiembre de 2010 - La Voz del Interior).